Madrimaná | La buena mentira
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La buena mentira

Eran conocidos simplemente como “los niños perdidos”.

Estas jóvenes víctimas, que quedaron huérfanas como resultado de la brutal guerra civil de Sudán iniciada en 1983, viajaron más de 1600 km a pie en busca de un lugar seguro. Quince años después, una campaña humanitaria llevaría 3600 niños perdidos (y también niñas), a los Estados Unidos.

En LA BUENA MENTIRA, Philippe Falardeau (guionista y director de “Profesor Lazhar”, candidata al Óscar a la “mejor película de habla no inglesa”) da vida a su historia de supervivencia y triunfo. La ganadora del Óscar Reese Witherspoon (“En la cuerda floja”) protagoniza este filme junto a los actores sudaneses Arnold Oceng, Ger Duany, Emmanuel Jal y la novel Kuoth Wiel, algunos de los cuales también fueron niños de esa guerra y sufrieron experiencias traumáticas no muy distintas a las recogidas en la película.

Mamere y Theo son hijos del jefe de su aldea, en el sur de Sudán. Cuando un ataque de la milicia del norte destruye su hogar y da muerte a sus padres, Theo, el hijo mayor, se ve obligado a asumir el papel de jefe y alejar del peligro a un grupo de jóvenes supervivientes, incluida su hermana Abital. Pero el entorno hostil y traicionero les deparará numerosas dificultades. En su azaroso avance hacia el campamento de refugiados de Kakuma, en Kenia, el desventurado grupo se encuentra con otros niños que también huyen, y forja un lazo especial con Jeremiah, quien, con sólo 13 años, ya es un hombre de fe, y Paul, cuyas habilidades resultarán esenciales para su supervivencia.

Trece años después, los niños ya casi se han convertido en adultos y tienen oportunidad de abandonar el campamento para empezar una nueva vida en Estados Unidos. A su llegada a Kansas City, Misuri, los recibe Carrie Davis (Witherspoon), una asesora de una agencia de empleo a la que reclutan para ayudarles a encontrar trabajo, algo nada fácil, cuando elementos aparentemente cotidianos, como los interruptores de la luz o los teléfonos, son algo nuevo para ellos.

Aunque Carrie ha logrado evitar hasta la fecha cualquier tipo de implicación emocional, es justo lo que necesitan estos refugiados, que precisan desesperadamente ayuda para moverse por el siglo XXI y rehacer sus destrozadas vidas. Así que Carrie emprende su propio viaje por territorio desconocido y consigue para ello la ayuda de su jefe, Jack (Corey Stoll).

Juntos, sobre el telón de fondo de las pérdidas que todos ellos han experimentado, los niños perdidos y estos insólitos desconocidos descubren el humor en el choque de culturas, así como el sufrimiento y la esperanza en los retos que plantea la vida en Estados Unidos.